miércoles, 26 de febrero de 2014

En Defensa de la Auto-Defensa.

Por Gabriel Salas.

Por estos días es común escuchar a multitud de personas -algunos de ellos opinólogos de oficio, y hasta diría sin oficio- e incluso funcionarios y políticos electos (como alcaldes) de oposición haciendo el juego y respaldando -queriéndolo o no- la matriz de opinión generada y difundida eficazmente desde los laboratorios de comunicación de la dictadura comunista venezolana.

Lanzan condenas, alegremente, contra quienes defienden su vida, su libertad y propiedad sin tener en cuenta que en este estado secuestrado por el socialismo del siglo XXI lo normal es la inexistencia del estado de derecho lo cual se ve reflejado en la absoluta vulnerabilidad de quienes hoy dan una batalla sin armas contra la opresión y no se arrodillan ante la dictadura.

Los acusadores parecen tener más miedo a los comentarios emitidos desde el nefasto programa Zurda Konducta que a la pérdida de la libertad, siendo la libertad o lo poco que queda de ella lo que les queda perder, puesto que el liderazgo y la credibilidad que tenían empiezan a mermar considerablemente.

Muestra de ello es la ambivalencia y guabineo de personajes como Herique Capriles que un día dice si y otro día dice no sobre los mismos temas y al que vemos tratando de encaramarse en una bicicleta que no aguanta más ese discursito electorero que anhela desesperadamente regresar al escenario -nada alentador- que imperaba antes de las protestas.

Carlos Ocaríz, alcalde de Sucre, se suma a este coro de voces que se afinca en criminalizar y condenar a quienes en medio de la barbarie optan por utilizar los escasos y precarios medios que están en sus manos para protegerse de los colectivos paramilitares que han mantenido en el peor de los terrores a urbanizaciones, comunidades, pueblos -y por qué no: a este sector de la sociedad que no comulga con el autoritarismo y la dictadura.

Nosotros, los ciudadanos, tenemos el legítimo derecho a salvaguardar nuestra vida y la de nuestra familia. Tenemos el legítimo derecho de proteger nuestra propiedad. Nosotros, los ciudadanos, condenamos a quienes tienen como atribución y responsabilidad -toda vez que son Gobernador y Alcalde respectivamente de las zonas asediadas- la protección de nuestra integridad y cuya actitud ante los ataques ha sido la de asumir un discurso que lejos de contrarrestar el ataque de la tiranía lo refuerza y emula generando discordancias y desinformación entre la ciudadanía.

Si ustedes -señor Capriles y Ocariz- no tienen los medios ni el temple para proteger a quienes viven bajo su directo e inmediato entorno de poder y competencia, no pretendan ser reconocidos como líderes, ni mucho menos pretendan condenar nuestro legitimo derecho de proteger nuestra vida y libertad.

Toca pensar qué hubiese pasado si los próceres de la gesta independentista se hubiesen conformado con los hechos del 19 de abril de 1810 y no se hubiesen revelado en contra de la tiranía.

En efecto, la protesta inteligente rendirá más frutos, dado nuestro limitado poder de respuesta o al menos, hasta que el escenario actual de minusvalía continúe.

Parece que quienes dan hoy sus frías respuestas de corte electoralista necesitan vivir 8 horas encerrados en un baño esperando la muerte junto a su familia para darse cuenta que lo que está en juego no es un cargo público sino la vida de personas que tienen cara y que tienen nombre, personas reales.

El enemigo es nuestro opresor y sus cómplices, no nuestros compañeros de lucha.

"No cedas ante el mal, combátelo con mayor audacia" Virgilio.

Ustedes son la Resistencia

Por Gabriel Salas

Los políticos tanto los dictatoriales como los de oposición tienen su agenda y sus intereses que no necesariamente se corresponde con las necesidades y exigencias de la gente. Juegan a lucirse como grandes estadistas mientras nosotros aquí seguimos padeciendo la pobreza, la humillación, la represión, la violencia, la muerte, la escasez, la mentira, el engaño, la propaganda, la desinformación, la incertidumbre, el miedo, el terror, la frustración, la separación, la división, el chantaje, la desesperación...

Insiste en la desmovilización, insisten en persuadirnos de que nos equivocamos por defendernos, insisten en hacernos morder y temer la propaganda dictatorial, tratan de hacernos creer que la próxima elección si será la definitiva pero no toman ninguna previsión para evitar la estafa.

Los opinólogos los respaldan y la gente no sabe en que creer., solo saben que no quieren seguir en la miseria, pero a veces la espiral del silencio y la desesperanza se apodera de sus corazones.

O le ponemos empeño y cerebro o nos hundimos. Dejemos de engañarmos y de engañar a los demás. No hay tal cosa como tocar fondo. Siempre se puede estar mucho peor. No cedan ante el mal. Luche por su libertad.

Ustedes son la resistencia.