martes, 7 de septiembre de 2010

La salida es liberal (Y pasa por la confrontación ideológica con el Socialismo)

Por Alberto Mansueti.

“Unidad y no confrontación” dice la oposición socialista en Venezuela. Y sus dirigentes viven confrontados entre sí, aunque su confrontación no es ideológica. Es puramente personal. Así es siempre entre políticos sin principios. En el fondo todos están unidos en lo ideológico, porque adhieren al Estatismo imperante en Venezuela desde siempre y comparten sus principios, pero de manera implícita y vaga, no expresa y clara.


Y cuando los principios ideológicos no son claramente definidos, la unidad no es posible porque reinan las ambiciones puramente personales. No hay conciliación ni “acuerdo” ni “consenso” porque es Fulano o es Mengano. Por eso las pugnas internas de la oposición venezolana son muy duras e interminables, aunque se enmarcan en el contexto común del Estatismo: En algunos un poco más mercantilista, en otros un poco (o mucho) más socialista. Pero todos piensan igual y todos quieren lo mismo: Su “cuota.”


La salida pasa por desafiar al Socialismo en lo ideológico. Es vital. Por eso se requiere confrontación ideológica. Pero no la quieren los socialistas de Gobierno ni de oposición:


— Los oficiales no quieren confrontación ideológica porque el chavismo es un “Socialismo Real” y todo Socialismo Real huye de la confrontación porque sale muy mal parado: No hay comida, no hay agua, no hay luz.


— Los opositores tampoco, porque quieren reconstruir el acuerdo socialdemocracia-socialcristianismo de 1958-98. Por eso se empeñan con garras y colmillos en que “lo de Chávez no es Socialismo” porque para ellos es muy importante salvar el honor del Socialismo.

Con esa política la oposición lleva soga para su propio cuello desde hace 10 años. A Chávez no le sostiene “la “chequera” ni el fraude.


— “La chequera” del petróleo no le llega al pueblo — ni de Venezuela ni del exterior — salvo unas pocas migajas para mostrar y hacer propaganda; el dinero se queda en las cuentas bancarias de los intermediarios rojos: Mansiones, viajes, fiestas ostentosas y carros lujosos.


— El fraude no sirve para sostener a ningún régimen si hay una oposición con un programa atractivo, decidida y bien articulada en partidos sólidos, con apoyo masivo además, capaz de defender con fuerza y eficacia el triunfo de una mayoría aplastante en las urnas. Esto no ocurre en Venezuela, pues los partidos socialistas opositores se encuentran muy desacreditados, aunque no por ser socialistas, sino por ser partidos.


A Chávez le sostiene la legitimidad del Socialismo. Es la actitud de benevolencia de la gente hacia el Socialismo, basada en la generalizada "mentalidad anticapitalista" (Mises, 1922): La creencia de que el Capitalismo es intrínsecamente malo, perverso e incorregible, mientras que su contrario antagonista el Socialismo, puede ser malo, regular o bueno, según "quién lo aplique y cómo."

Por eso al Socialismo siempre se le concede el beneficio de la duda, y en todos los países se le dan una y otra oportunidades de ensayar, una vez, otra vez y otra vez más, y así los fracasos se reiteran indefinidamente. No hay oportunidades para el Capitalismo Liberal ni para sus defensores. No las hay para acceder al poder, ni para acceder a los medios a fin de presentar una defensa, una reivindicación, una propuesta capaz de entusiasmar y movilizar.


Otro factor que sostiene a Chávez es la increíble pereza intelectual de la vieja clase media venezolana, que se resiste a pensar y su partidofobia histérica. Salvo honrosas pero pocas excepciones, no quiere investigar ni documentarse o informarse sobre el Socialismo, ni sobre la vía de salida. No quiere aprender. Se la pasa entre chiste y chisme, en lo puramente anecdótico y personalista del cuadro político, y en su rabia. Sigue con toda su máxima atención el último rumor y el que le sigue, más el que viene; así se mantiene “actualizada.” Porque asume que Chávez va a caer solito, por arte de magia. Si alguien les habla de construir un partido liberal, le dicen: “No. liberal no. Ya Chávez nos tiene ideologizados.” Y lo segundo que le dicen es: “¿Partido? ¿Otro más? No. partido no. Ya hay demasiados.”


La vieja clase media está matando su propio futuro. No tiene razones valederas para rehusarse a pensar en el tema ideológico y en la única salida racional y efectiva, al contrario. Pero sigue en ese punto ciegamente a una dirigencia oposicionista que no quiere que piense y que sí tiene motivos para rehuir la investigación, el debate y la confrontación ideológica entre ideas opuestas.

¿Por qué rehusan los dirigentes opositores tratar el tema ideológico? Porque sueñan con una reedición completa y entera del puntofijismo: Un acuerdo de todo el arco político de socialistas de todas las tendencias y siglas, excluido solamente el Socialismo radical, que en 1958 era el P.C.V. y ahora es el P.S.U.V.


Pero a este paso se ve que no van a lograr cumplir ese sueño. Porque así nunca saldremos de Chávez. ¿A quién le interesa un regreso al pasado? Es más, ¿a quién le interesa una confrontación de Socialismo versus Socialismo? Eso es aburridísimo y por eso tanta opinión permanece apática.


— Para los liberales es muy importante insistir en que el chavismo sí es Socialismo, a fin de producir confrontación ideológica. La caída de los regímenes comunistas en 1989 nos enseña que la salida es recogiendo el desafío ideológico del Socialismo, erosionando de este modo su legitimidad en el imaginario popular (y de las élites). Y la única vía de hacerlo es revindicando el Capitalismo y contrastando al sistema con una oferta de salida liberal para un futuro inmediato.

Así de ese modo hay contrastación, cuestionamiento y confrontación, y se posibilita la salida del régimen en tanto se erosiona la legitimidad del Socialismo, que es la gran plataforma que sostiene a Chávez, y no el billete ni el fraude electoral, como la oposición socialista cree o pretende que creamos que cree.


— Otro punto clave es mostrar que Liberalismo no es la fracasada experiencia de los 90, como lo aclaro en mis dos libros más recientes, disponibles online en:http://www.google.com/webhp?hl=es&tab=Tw, Las leyes malas.


Y por fin, para Venezuela es de vital importancia que los liberales logremos una referencia política con la que podamos identificarnos todos los abstencionistas sistemáticos: Más de la mitad de los venezolanos, que no votamos ni nos inscribimos en el Registro Electoral Permanente (REP) es porque no nos reconocemos como representados por el partido único oficialista, ni tampoco por los múltiples partidos, grupos y voceros de la actual oposición, que en el fondo piensan todos igual y quieren todos lo mismo.


Pero sin confrontación ideológica no hay salida.


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