viernes, 3 de diciembre de 2010

La Unidad Popular de Allende y el Polo Patriótico de Chávez

Por Marco Polesel

18/5/2000
La verdad es que las experiencias vividas por el pueblo chileno, en la década de los setenta, con los trágicos y espantosos resultados del experimento socialista de Salvador Allende apoyado por la alianza izquierdista de la Unidad Popular, se están pareciendo muy preocupantemente a la improvisación, confusa ideología política y actuaciones que afloran del neocaudillo izquierdista, iluso e impreparado de Hugo Chávez con su Polo Patriótico.
Parece increíble que con cuarenta años de diferencia se vuelvan a repetir experiencias tan ilógicas, sin sentido y extemporáneas, pero esta vez en Venezuela; es como si no se conociera o se quisiera desconocer lo que sucedió en Chile, cuando un gobierno con ideas socialistas llevó al caos y a una descomposición social y económica verdaderamente salvaje.

Allende y su política incitaban y abiertamente promovían las invasiones, saqueos y posterior expropiaciones de predios en fundos productivos agrícolas, así como la toma de las empresas y negocios comerciales para estatizarlos, controlándolos absolutamente. Era frecuente oír en los discursos de Allende que ``la tierra es de quien la trabaje'', provocando el resentimiento y la lucha de clases, división social que encendió una escalada de violencia sobre todo entre los agricultores y los invasores.
Es increíble que con cuarenta años de diferencia se vuelvan a repetir experiencias tan ilógicas, y extemporáneas, pero esta vez en Venezuela

Medios de comunicación tan importantes como el diario El Mercurio y la Corporación de Televisión de la Universidad Católica de Chile fueron objeto de intervenciones y hostigamientos. Allí están las evidencias de los destrozos que hacían los elementos dirigidos por el régimen allendista a instalaciones de pequeñas emisoras de radio en el interior del país, con el mero propósito de crear un clima de terrorismo comunicacional, sobre todo a aquéllos que denunciaban lo que estaba ocurriendo.
La crisis económica, que ya venía siendo una bola de nieve de gobiernos anteriores, se profundizó con la llegada de un gobierno populista que prometía quitarles a unos para darles a otros. Pero la cruda realidad se evidenciaba en las colas que todos los chilenos tenían que hacer para comprar alimentos básicos y, además, de muy mala calidad. El desabastecimiento era de verdad salvaje y las amas de casa se las arreglaban con la permuta de bienes alimenticios. Todo esto fomentado por la prohibición absoluta de importaciones y del control total de precios en todos los productos, aunado al desempleo y la baja productividad de la economía, totalmente estatizada (la realidad era que se le quitaba todo a todos, para no darle nada a nadie).
La sensación de inseguridad era muy grande y se vivía en dos vertientes, una, la violación sistemática del derecho a la propiedad y el marco jurídico existente (constitución); la otra, el terrorismo y la subversión, fomentada y amparada por el gobierno marxista de Allende basándose en la revolución cubana. Se aseguraba que Chile se desarrollaría sobre la base de un sistema comunista, paralelo al cubanosoviético. ¿Sería que Allende vislumbró el mismo mar de felicidad que Chávez?

Mes y medio vivió y se instaló Fidel Castro en Chile, con todos los gastos pagados, haciendo discursos inclusive, organizando la subversión y paseando por todo el país. Por cierto, siempre pedía una bandera chilena en cuanto acto asistía y discurso hacía, pero las únicas banderas que había eran las rojas comunistas. Hasta el antipatriotismo se fomentaba cuando los discursos de Castro con el himno cubano se empezaban, y se llegó inclusive a incorporar en la educación básica y media la doctrina marxista. El ideal era el de ir hacia una ``patria socialista'' y era común ver imágenes del Che Guevara y Castro en todas partes; pero es que el culto era fanáticamente hacia la famosa revolución cubana, extraña cosa que hasta hoy día me cuesta entender, y la cual Chávez defiende.

Al analizar estas dos tesis, podemos concluir que los acontecimientos anteriormente relatados tienen preocupante coincidencia con la realidad actual en Venezuela, y que el factor de coincidencia es Fidel Castro, que otra vez infecta ideológicamente a otra debilitada nación latinoamericana a través de un líder que surge del resentimiento, la amargura, la decepción y la desesperación de un pueblo que fácilmente queda encantado con promesas y discursos idealistas que ya cumplen 40 años de decadencia.



Magíster en gestión y políticas públicas por la Universidad de Chile.
Publicado por El Nuevo Herald

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