martes, 25 de enero de 2011

MARXISMOLENINISMO y NAZIFASCISMO: dos caras de una misma moneda

de Alexander Torres Mega, el Martes, 25 de enero de 2011 a las 4:37


Confío que el siguiente artículo contribuirá al debate ideológico que vuelve a plantearse entre amigos. Espero, también, que  -inclusive en la discrepancia- se mantenga el respeto mutuo y el lenguaje adecuado. Gracias a todos. Aquí va: NAZIFASCISMO y MARXISMOLENINISMO: FALSA OPOSICIÓN.-

Prof. Alexander TORRES MEGAFlashesCulturales@adinet.com.uy

Antinomia  falaz  para  descalificar  e  inmovilizar

En los días que corren, jóvenes estudiantes universitarios, amigos y hermanos de ideales, están sufriendo ahora los mismos ataques por parte de los militantes marxistas que nos tocó padecer a varios de nosotros desde la década de los años 70.
Tildar de "fachos” o “nazis" a quienes se oponen a la izquierda es un antiguo recurso propagandístico del marxismo para descalificar, aislar e inmovilizar a quienes resisten la embestida de la secta roja.

Contrariamente a lo que pretende la propaganda izquierdista, el nazifascismo y el marxismoleninismo responden a una misma concepción filosófica transpersonalista, liberticida y totalitaria.

La ideología sustentada por el nazifascismo lejos de ser opuesta a la de signo marxileninista, guarda con ésta innegable semejanza. En efecto, entre ambas concepciones totalitarias hay rasgos análogos derivados de raíces ideológicas comunes.
El régimen totalitario  -tanto nazifascista como marxileninista-  no le reconoce al individuo, frente a la colectividad, ningún derecho natural y quiere que todos los resortes de la vida queden sujetos al Estado omnipotente y omnipresente.

Respondiendo a una concepción transpersonalista, el Estado socialista invade todas las áreas de la actividad humana al tiempo que restringe la libertad individual. El Estado es entendido como lo principal y el hombre apenas como lo accesorio que sólo vale en cuanto se desindividualiza y se somete a lo colectivo.

Autores serios y confiables  -entre ellos, el Dr. Jiménez de Aréchaga-  señalaron los rasgos prototípicos de los regímenes totalitarios. Las siguientes son algunas de las características más salientes del totalitarismo marxileninista que, análogamente, resultan aplicables al Estado de signo nazifascista:

* No reconoce derechos individuales anteriores y superiores al Estado. Absorción de las libertades fundamentales por parte del Estado omnímodo.

* Se erige en un dios-Estado, un Moloch ante el cual se sacrifican los derechos individuales y las libertades fundamentales.

* El poder del Estado es ilimitado. Los órganos de gobierno tienen competencia imprecisa. Es la situación diametralmente opuesta a la del Estado de Derecho.

* Desconoce las autonomías legítimas de los grupos intermedios y transforman a todo organismo empresarial o laboral en instrumento del régimen totalitario. (El fascismo lo hizo con las corporaciones manejadas por el Estado y el nazismo a través del Frente Obrero Alemán, de modo análogo al de los soviets en la URSS.)

* Identificación Estado-gobierno-partido.

* Régimen de partido único sin oposición política. Tanto en el Tercer Reich como en la Dictadura del Proletariado, teniendo al frente un Presidium, o al Duce o al Führer, se combate a sangre y fuego toda eventual forma de organización que no se someta al dogma oficial.

* Gobierno de fuerza, antagónico al tipo de los "gobiernos de opinión" que son aquellos que se apoyan en el consentimiento de la población libremente expresado. El nazifascismo y el marxismoleninismo promovieron un verdadero culto a la vio¬lencia sin detenerse ante ley divina, natural o humana. Sin escrúpulos, aplicaron los más brutales métodos de acción.

* Se sustentan en un mito o ficción. Así sucede con la “liberación del proletariado” en el marxismo; o la supuesta superioridad de la raza aria en el nazismo; o la idea de nación exacerbada para el fascismo.

* Militancia atea del Estado-gobierno-partido con hostilidades hacia la religión y la Iglesia. Aplicación de lo dicho por Lenin: "Dios es el enemigo personal de la sociedad comunista" (“Carta a Gorki”, dic.1913, "Le marxisme-leninisme", J.Ousset, p.132).  Hitler dijo: "No queremos más Dios que Alemania" ("Bayrischer Kurier", del 25 de mayo de 1923).  Recuérdese, además, que la Iglesia Católica condenó, en sendas Encíclicas del Papa Pio XI, al fascismo y al nazismo. Al primero, en 1921 (Non Abbiamo Bisogno) y al nacional-socialismo, en 1937 (Mit Brennender Sorge). En cuanto al comunismo, las Encíclicas condenatorias son varias pero destaco las de Pio XI, Quadragésimo Anno, en 1931 y Divini Redemptoris, en 1937.
Hitler y Mussolini: auténticos realizadores del marxismo

Aunque se resistan a creerlo los repetidores de eslóganes, Hitler se consideraba a sí mismo "el auténtico realizador del marxismo" (H. Rauschning, en "Hitler me ha dicho", De. Cooperation, Paris, 1939, p.112) y nada menos que Goebbels fue quien confesó que "El movimiento nacional-socialista tiene un solo maestro: el marxismo" ("Kampf um Berlin", p.19).
Por su parte, y para no ser menos elocuente, Mussolini se complace en afirmar que Marx es su padre espiritual. ("Mussolini y el fascismo" Ed. Que sais-je, p.31). Recuérdese además, la muy elocuente célebre afirmación de la estatolatría pagana de Mussolini: "Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado". ("Discursos de 1928" a la Cámara de Diputados, 9 de diciembre de 1928, p.333).

Goebbels  -coincidiendo con ideólogos marxistas-  afirmó que "El socialismo es la concepción del mundo del porvenir que sólo podrá realizarse en el Estado socialista" (Die Zweite Revolution").  Y agrega: "Nosotros somos socialistas y enemigos mortales del sistema económico capitalista" ("Der Nationalsozialismus, Die Weltanschaung des 20 Jahrhunderts".

Todo lo reseñado autoriza a sostener que nazifascismo y comunismo tienen una misma paternidad ideológica. Contienen una misma perversión con etiquetas distintas: es el mismo veneno socialista y totalitario con rótulos diversos. Fascismo y nazismo fueron expresiones de un mismo pensamiento socialista y constituyeron regímenes estatizantes y liberticidas. Recuérdese, además, que Hitler y Mussolini militaron en el socialismo antes de fundar sus propios partidos.

Marxistas y nazifascistas no se han opuesto entre sí en aquello que sus doctrinas tienen de fundamental ni tampoco en sus pérfidos métodos. Agréguese a ello importantes acontecimientos históricos reveladores de cooperación por encima de escaramuzas. A modo de ejemplo, baste citar el pacto germano-soviético de 1939 entre Stalin y Von Ribbentrop, el canciller nazi, que dejo a Hitler libre para invadir Polonia y permitió a Stalin la anexión de Estonia, Letonia, Besarabia y el ataque a Finlandia.

Por todo lo expuesto debe rechazarse esa falsa antinomia que la propaganda marxista pretende imponer como cierta.  La verdad irrefutable es que nazifascismo y comunismo son dos formas aparentemente opuestas pero que, en realidad, resultan semejantes o análogas.

Quien defiende los principios y valores propios de la Civilización Occidental y Cristiana debe ser nítida y necesariamente anticomunista y  -si aspira a ser coherente y consecuente-  debe definirse, también, como antinazifascista. 
Nazifascismo y marxismoleninismo son  -tal como se ha demostrado-  dos caras de una misma moneda, dos fauces de una misma fiera totalitaria y liberticida.-
Servicio de Difusión Selectiva de FLASHESCulturalesNoticias, documentos y opiniones referentes a cuestiones educativas y culturales.MEC 114-84-8231 *Reg. Ley Imp. T. VII, Fo. 296

viernes, 21 de enero de 2011

El Significado de ser Progresista en Palabras de Sarkozy

 El Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, se enfrenta con políticos de izquierda similares a los nuestros. NO SE PIERDAN LO QUE LES ACABA DE DECIR despues de una votación que le resultó favorable:

"Hoy, hemos derrotado la frivolidad y la hipocresía de los intelectuales progresistas.

De esos que el pensamiento único es el del que lo sabe todo y que condena la política mientras la practica.

Desde hoy no permitiremos mercantilizar un mundo en el que no quede lugar para la cultura: Desde 1968 no se podía hablar de moral.  Nos impusieron el relativismo:

La idea de que todo es igual, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos estudiantes.

Nos hicieron creer que la víctima cuenta menos que el delincuente.

Que la autoridad estaba muerta, que las buenas maneras habían  terminado, que no había nada sagrado, nada admirable. El slogan era VIVIR SIN OBLIGACIONES Y GOZAR SIN TRABAS.

Quisieron terminar con la escuela de excelencia y del civismo. Asesinaron los escrú- pulos y la ética. Una  izquierda hipócrita que  permitía indemnizaciones millonarias a los grandes directivos y el triunfo del depredador sobre el emprendedor.

Esa izquierda está en la política, en los medios de comunicación, en la economía. Le ha tomado el gusto al poder.  La crisis de la cultura del trabajo es una crisis moral.  Hay que rehabilitar la cultura del trabajo.

Dejaron sin poder a las fuerzas del orden y crearon una frase:  Se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud:  

Los vándalos son  buenos y la policía es mala.

Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente inocente. Defienden los servicios públicos pero jamás usan transporte colectivo.

Aman mucho a la escuela pública pero mandan a sus hijos a colegios privados.

Adoran la periferia pero jamás viven en ella.

Firman peticiones cuando se expulsa a algún ocupa, pero no aceptan que se instalen en su casa.

Son esos que han renunciado al mérito y al esfuerzo y que atizan el odio a la familia, a la sociedad y a la republica.

Hoy debemos volver a los antiguos valores del respeto, de la educación, de la cultura y de las obligaciones antes que los derechos.

Estos se ganan haciendo valer y respetar los anteriores.

Nicolás Sarkozy

miércoles, 12 de enero de 2011

El Pragmatismo de la Izquierda Venezolana

Por Leandro Bolívar Alfonzo

Las reflexiones planteadas en el presente artículo están basadas en el Editorial publicado por LaLibertad con fecha 11/01/2011

Aquellos que defienden y promueven la diversidad de ideas y la “libertad” son los mismos que promueven la igualdad usando como medio la acción coercitiva del Estado, contradicción bastante conveniente sí el objetivo es contrabandear socialismo con la fachada libertaria. Esta es una nueva forma de supervivencia de la izquierda criolla que a pesar de haber deteriorado la estructura Republicana por 40 años y, como consecuencia, despejarle el camino al socialismo del siglo XXI, pretende seguir insistiendo en el modelo populista y estatista que ha logrado mantener a Venezuela en una eterna crisis por más de medio siglo.

Las  evidencias sobran para argumentar que un cambio de modelo es prioritario pero los intereses de los politiqueros de ayer y hoy se verían seriamente amenazados. Por eso insisten ante la opinión pública que el problema no es ideológico sino de gerencia, que la gente está harta de la pugna entre derecha e izquierda y que el verdadero socialismo es amor por el prójimo y buenas intenciones.

Primordialmente la ideología es, como su etimología lo indica, la comprensión de las ideas. Se torna en una base de orientación del pensamiento de cada individuo que comparte los mismos principios y afinidades, esto siempre respetando la libre asociación y desapegado al espíritu comunista de ideologizar coercitivamente en beneficio del “bien común”. Por lo tanto, la búsqueda de la comprensión de ideas contrarias a la sumisión socialista no representa un problema para el ciudadano sino la proposición de una forma de hacer política, concebir al Estado y llevar la economía bajo las directrices que han probado ser exitosas en los países del primer mundo. Pondrán el ejemplo de Suecia como el socialismo que aspiran pero ignoran que ese socialismo cabalgó prósperamente sobre las bases de reformas liberales y después de décadas de Estado Benefactor el sistema falló y se vieron obligados a retomar el rumbo de la economía libre. Esa fue la primera piedra de dominó, en la actualidad vemos la crisis de los Estados del Bienestar europeos ¿Problema gerencial? Venezuela lleva 52 años cambiando de gerentes socialistas y hemos empeorado con cada uno que pasa. Es falso que antes éramos felices y no lo sabíamos, es solo que no conocíamos algo distinto y mejor que las prácticas estatistas impulsadas por los AdeCopeyanos (hoy muchos de ellos vestidos de rojo).

Segundo, en Venezuela jamás ha habido una verdadera pugna entre derecha e izquierda, siempre se ha presentado entre las diferentes facciones socialistas empeñadas en tomar el poder para vivir del beneficio de gozar del dinero ajeno.  Estas pugnas fueron calmadas mediante la pacificación en la década de los '70 (o la legalización de la impunidad) que permitió a miembros de la extrema izquierda, que anteriormente masacraban y torturaban a efectivos de la fuerza pública, dictaran nuestras leyes y administraran el tesoro de la República. Esta sería la burla más descarada ante las víctimas del terrorismo soviético-castrista pero netamente beneficioso para el régimen criollo. El bien común era no castigar los crímenes de los asesinos sino premiarlos con cargos públicos para que la clase política socialista reinante no perdiera sus privilegios. Imposible olvidar que la piedra lapidaria que pusieran esos “pacificadores” sobre la tumba de la República fue el indulto a los militares golpistas miembros del MBR200, facción de las fuerzas armadas infiltradas por Castro en los ’60 y ’70, sólo porque el “pueblo” lo aclamaba vigorosamente (recordemos que para los socialistas pueblo es sinónimo de Estado). Por 52 años se han pagado y se han dado el vuelto, el que se ha quedado sin nada ha sido el ciudadano común.

Por último, de buenas intenciones no se construye un Estado eficiente, limitado a sus funciones y respetuoso del orden Republicano. Las buenas intenciones llevan al pragmatismo político-económico y su consecuencia es el ciclo improvisación-inflación-pobreza. Mediante la improvisación se emplea el populismo para ofrecer lo que no se tiene y para no quedar mal se buscan recursos procedentes de asfixiar la productividad y la iniciativa individual mediante la  aplicación de impuestos y devaluaciones que llevan al robo inducido por el gobierno: la inflación. Cuando el dinero cada vez vale menos, obviamente la pobreza será su inmediata consecuencia. Se repite el ciclo en el momento que se pretende curar el mal con más pragmatismo y dicen: “cambiemos al gerente pero no me toquen el sistema”.

Ese ciclo sumado al empeño promovido por las clases políticas de la izquierda venezolana de aumentar la injerencia del Estado en los asuntos propios del ciudadano es lo que ha llevado a nuestro país por el camino del totalitarismo. En la actualidad pudimos apreciar como en la anterior Asamblea Nacional se aprobó la Ley del Poder Popular y uno de los partidos socialistas disidentes (no de oposición) salvó su voto ante semejante golpe a la Federación ¿Por qué no votar en contra? Porque se deben al socialismo y no al orden Republicano.

Las hemorragias internas no se curan causando contusiones, la miseria promovida por el socialismo no se cura con más socialismo. El ciudadano debe buscar ideas alternativas que le demuestren que existe otro camino: el definido por el bienestar social producto de la suma del bienestar individual de todos los ciudadanos. El Estado debe existir para garantizar que nadie te robe el producto del tu esfuerzo, la República debe imperar para garantizar que el Estado no te arrebate dicho producto a favor del “bien común” o “utilidad social”. Voy a concluir basado en el pensamiento de Ayn Rand: La social democracia es el socialismo por la vía electoral mientras que el comunismo lo impone por la vía armada. El objetivo de ambas tendencias es el mismo: la dictadura del proletariado. La consecuencia la vivimos hoy, y nada se gana con negarlo.

La Libertad es un principio, la igualdad  es una imposición.