miércoles, 12 de enero de 2011

El Pragmatismo de la Izquierda Venezolana

Por Leandro Bolívar Alfonzo

Las reflexiones planteadas en el presente artículo están basadas en el Editorial publicado por LaLibertad con fecha 11/01/2011

Aquellos que defienden y promueven la diversidad de ideas y la “libertad” son los mismos que promueven la igualdad usando como medio la acción coercitiva del Estado, contradicción bastante conveniente sí el objetivo es contrabandear socialismo con la fachada libertaria. Esta es una nueva forma de supervivencia de la izquierda criolla que a pesar de haber deteriorado la estructura Republicana por 40 años y, como consecuencia, despejarle el camino al socialismo del siglo XXI, pretende seguir insistiendo en el modelo populista y estatista que ha logrado mantener a Venezuela en una eterna crisis por más de medio siglo.

Las  evidencias sobran para argumentar que un cambio de modelo es prioritario pero los intereses de los politiqueros de ayer y hoy se verían seriamente amenazados. Por eso insisten ante la opinión pública que el problema no es ideológico sino de gerencia, que la gente está harta de la pugna entre derecha e izquierda y que el verdadero socialismo es amor por el prójimo y buenas intenciones.

Primordialmente la ideología es, como su etimología lo indica, la comprensión de las ideas. Se torna en una base de orientación del pensamiento de cada individuo que comparte los mismos principios y afinidades, esto siempre respetando la libre asociación y desapegado al espíritu comunista de ideologizar coercitivamente en beneficio del “bien común”. Por lo tanto, la búsqueda de la comprensión de ideas contrarias a la sumisión socialista no representa un problema para el ciudadano sino la proposición de una forma de hacer política, concebir al Estado y llevar la economía bajo las directrices que han probado ser exitosas en los países del primer mundo. Pondrán el ejemplo de Suecia como el socialismo que aspiran pero ignoran que ese socialismo cabalgó prósperamente sobre las bases de reformas liberales y después de décadas de Estado Benefactor el sistema falló y se vieron obligados a retomar el rumbo de la economía libre. Esa fue la primera piedra de dominó, en la actualidad vemos la crisis de los Estados del Bienestar europeos ¿Problema gerencial? Venezuela lleva 52 años cambiando de gerentes socialistas y hemos empeorado con cada uno que pasa. Es falso que antes éramos felices y no lo sabíamos, es solo que no conocíamos algo distinto y mejor que las prácticas estatistas impulsadas por los AdeCopeyanos (hoy muchos de ellos vestidos de rojo).

Segundo, en Venezuela jamás ha habido una verdadera pugna entre derecha e izquierda, siempre se ha presentado entre las diferentes facciones socialistas empeñadas en tomar el poder para vivir del beneficio de gozar del dinero ajeno.  Estas pugnas fueron calmadas mediante la pacificación en la década de los '70 (o la legalización de la impunidad) que permitió a miembros de la extrema izquierda, que anteriormente masacraban y torturaban a efectivos de la fuerza pública, dictaran nuestras leyes y administraran el tesoro de la República. Esta sería la burla más descarada ante las víctimas del terrorismo soviético-castrista pero netamente beneficioso para el régimen criollo. El bien común era no castigar los crímenes de los asesinos sino premiarlos con cargos públicos para que la clase política socialista reinante no perdiera sus privilegios. Imposible olvidar que la piedra lapidaria que pusieran esos “pacificadores” sobre la tumba de la República fue el indulto a los militares golpistas miembros del MBR200, facción de las fuerzas armadas infiltradas por Castro en los ’60 y ’70, sólo porque el “pueblo” lo aclamaba vigorosamente (recordemos que para los socialistas pueblo es sinónimo de Estado). Por 52 años se han pagado y se han dado el vuelto, el que se ha quedado sin nada ha sido el ciudadano común.

Por último, de buenas intenciones no se construye un Estado eficiente, limitado a sus funciones y respetuoso del orden Republicano. Las buenas intenciones llevan al pragmatismo político-económico y su consecuencia es el ciclo improvisación-inflación-pobreza. Mediante la improvisación se emplea el populismo para ofrecer lo que no se tiene y para no quedar mal se buscan recursos procedentes de asfixiar la productividad y la iniciativa individual mediante la  aplicación de impuestos y devaluaciones que llevan al robo inducido por el gobierno: la inflación. Cuando el dinero cada vez vale menos, obviamente la pobreza será su inmediata consecuencia. Se repite el ciclo en el momento que se pretende curar el mal con más pragmatismo y dicen: “cambiemos al gerente pero no me toquen el sistema”.

Ese ciclo sumado al empeño promovido por las clases políticas de la izquierda venezolana de aumentar la injerencia del Estado en los asuntos propios del ciudadano es lo que ha llevado a nuestro país por el camino del totalitarismo. En la actualidad pudimos apreciar como en la anterior Asamblea Nacional se aprobó la Ley del Poder Popular y uno de los partidos socialistas disidentes (no de oposición) salvó su voto ante semejante golpe a la Federación ¿Por qué no votar en contra? Porque se deben al socialismo y no al orden Republicano.

Las hemorragias internas no se curan causando contusiones, la miseria promovida por el socialismo no se cura con más socialismo. El ciudadano debe buscar ideas alternativas que le demuestren que existe otro camino: el definido por el bienestar social producto de la suma del bienestar individual de todos los ciudadanos. El Estado debe existir para garantizar que nadie te robe el producto del tu esfuerzo, la República debe imperar para garantizar que el Estado no te arrebate dicho producto a favor del “bien común” o “utilidad social”. Voy a concluir basado en el pensamiento de Ayn Rand: La social democracia es el socialismo por la vía electoral mientras que el comunismo lo impone por la vía armada. El objetivo de ambas tendencias es el mismo: la dictadura del proletariado. La consecuencia la vivimos hoy, y nada se gana con negarlo.

La Libertad es un principio, la igualdad  es una imposición.

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