domingo, 4 de noviembre de 2012

El Fin de la Mesa

Por Leandro Bolívar Alfonzo.


El panorama político llega a un punto de quiebre interesante. La avanzada del socialismo y la profundización de la crisis económica (estos siempre van de la mano) son los dos factores innegables para el comienzo del 2013. Sin embargo, vemos una pasividad total en las filas de aquel grupo de partidos políticos que se hacen llamar de "oposición". Pareciera que están en Disney y le piden a la gente más sacrificios para poner a unos monigotes (como se hizo en la AN en el 2010) en oficinas públicas para que no pierdan sus espacios (dícese de su sustento económico y granitos de poder, el ciudadano no importa en esto). 

Considerando los acontecimientos que nos esperan en lo que queda de año, escriban esto en piedra: cuando el desastre electoral del 16D caiga sobre los hombros de la MUD entonces le echarán la culpa a los abstencionistas irresponsables que no quieren a su país. Esto como máxima socialista de nunca tomar la responsabilidad de sus acciones. Siempre será la culpa del ciudadano y no de una dirigencia política vencida que no supo defender ni honrar a aquellos que pusieron su esfuerzo, su esperanza y horas de su vida en colas durante las elecciones. 

La mesa se tambalea porque está sustentada sobre 4 patas endebles: 

1.-La unidad electorera: someterse a los designios de cogollos bajo el chantaje de la unidad solo beneficia a estos mismos y no garantiza un retroceso efectivo del socialismo. 

2.-La negación de la realidad: constantemente actuar como si existiese un sistema que respeta las libertades del ciudadano, independencia de poderes y un árbitro electoral institucional es alejarse de la realidad y no se puede actuar de manera efectiva si se niegan las causas que originan el problema. 

3.-El apaciguamiento: es llevar al ciudadano a limitar su acción únicamente a través de las reglas que le impone el régimen opresor bajo una falsa noción de conservar la paz. No hay paz que conservar si se niega la justicia y no hay forma de liberar a una ciudadanía si se criminaliza el sagrado derecho a la legítima defensa ante un sistema criminal como lo es el socialismo. 

4.-El sectarismo: Si no estás con la mesa, estás con el chavismo. Toda disidencia es ofendida, humillada y exiliada. Se le niega cualquier acceso a los medios para expresar su opinión, no se quiere otra visión sino la que marca el cogollo MUDista. Bastante contradictorio con lo que dicen "defender", no existe diferencia alguna con el régimen excepto el hecho de que no están en el poder. 

Estos 4 apoyos frágiles de la mesa sostienen su estructura principal, la cual tiene ya más de medio siglo de existencia en Venezuela: el pragmatismo político. Todo sea en nombre de las circunstancias, de lo que dicte el régimen totalitario y de lo que le sirva a los directores políticos de la MUD que se niegan a abandonar sus cargos después de 14 años fracasando en elecciones. Se descubrirá por las malas que no se puede negar la realidad, a pesar de que salgan muchas veces defendiendo al sistema electoral en los medios opositores, jamás van a poder borrar la duda razonable que yace en la conciencia de los ciudadanos que están hartos de ambos bandos socialistas. La unidad electoral no defiende la unidad de principios ya que la primera existe únicamente para garantizarle los espacios y recursos a los cogollos políticos sin contar a los ciudadanos, la segunda defiende la acción orientada a una meta que muchos desean: la Libertad

La gota que derramó el vaso de la tolerancia de muchos fue la declaración sonriente de Ramón Aveledo y sus acompañantes el 8 de Octubre, profesando que había ganado Venezuela. Es fácil decir esto entre risas y abrazos autoindulgentes cuando no son a ellos, la clase política parasitaria, a quienes matan, roban y empobrecen cada día. 

Hay una máxima que no me cansaré de citar: "Puedes evadir la realidad pero no puedes evadir las consecuencias de evadir la realidad" Ayn Rand.

domingo, 6 de mayo de 2012

Sobre La Acción Política y Por Qué Apoyo a Hayek


En el juego de la acción política todos tenemos un papel, lo importante es saber cual escoger. En este punto de mi vida soy capaz de reconocer cual no es el mío: el político. Dicha elección se deriva de la reflexión crítica ante lo que es el concepto actual de hacer "política" y bajo el mismo es que expondré mi punto.

  Para lograr cualquier meta se requiere disponer de los medios necesarios, y el principal en tiempos modernos es el Dinero. El dinero puede obtenerse de 3 maneras: trabajando, robando o siendo objeto de caridad. La realidad, el político moderno sólo puede obtenerlo mediante las dos últimas. El robar es el producto inevitable en sociedades sin valores objetivos para el rol del Estado en la vida del ciudadano. El segundo es el más noble pero pone al político bajo la dependencia de otros para lograr sus metas. Tiene que saber vender sus ideas, prometer mejoras y representar los intereses de quienes donan el dinero requerido. Eso sólo es el inicio para comenzar el largo camino que hay que recorrer para lograr cambios políticos para los ciudadanos pero sabemos que deben pasar a través de los votantes para que sus objetivos sean materializados.

  El escrutinio electoral es en donde la integridad es más vulnerable ante compromisos con lo moralmente incorrecto (asumiendo que se tiene un código moral que limite las acciones de los políticos). En la actualidad, no convences a las masas bajo preceptos objetivos (como los dictados por el libre mercado a la hora de definir un producto como bueno) sino bajo la subjetividad asociada a enamorarlas para que voten por la propuesta que se expone, es decir, no es suficiente con estar en lo correcto (porque muchas veces decir la verdad no gana votos) sino tienes que negociar para alcanzar el cargo que se anhela. Estos son hechos que vemos a diario a nivel mundial.

  Ya que el único producto de la política, para quien la ejerce, es la materialización de las ideas que determinaran la forma en que un grupo de individuos ejercen su libertad en sociedad, y esta no produce riqueza al político sino solo lo que puede obtener por su trabajo en entidades del Estado, por donaciones de quienes producen o por robar a los mismos. Las implicaciones de esto sólo apuntan a una sola premisa: quien decida dedicarse a la política no puede esperar enriquecerse con ella, por lo tanto, debe ya estar provisto de una fuente de dinero para que no pretenda resarcir su esfuerzo con lo ajeno. En Venezuela somos testigos de como aquellos sin recursos duran décadas tratando de llegar al poder del Estado y cuando lo hacen esperan retribución y riquezas a cambio de sus buenas intenciones.

  Esto me lleva a la siguiente conclusión: uno no puede pretender dedicarse a la política sin poder ser capaz de proveerse de los medios para alcanzar metas personales. Inevitablemente se puede llegar a considerar que la "sociedad" te debe todo el tiempo invertido por lograr su bienestar. Pasa en la vida, pasa en las películas... Ustedes saben el resto.

  Considerando todo lo anteriormente planteado, es fácil comprender a Hayek cuando definía que la acción del liberalismo se debía hacer desde el punto de influencia externo y no involucrarse directamente con el Estado. Sabía que el político depende del dinero que no produce y alguien tiene que proveerlo, y como Ayn Rand lo define perfectamente: Quien pone el dinero define los términos. Mi decisión de no convertirme en político está basada en estos argumentos, no estoy dispuesto a lidiar con términos que no estoy en capacidad de definir y mucho menos me pondré bajo algún otro escrutinio que no sea el veredicto del mercado. Mi acción estará basada en no depender de favores o donaciones sino de producir para obtener los medios que requiere ejecutar el cambio que deseo.

  No es mi intención desprestigiar la acción política que se está ejerciendo en la actualidad por Liberales de todo el continente, mi intención es plantear lo que todo el mundo sabe pero nadie quiere decir: quien tiene el dinero pone las reglas. La única solución es lo que vengo insistiendo desde hace un tiempo: se debe cambiar la forma de hacer política. Defender principios en vez de puestos en el gobierno, defender la verdad antes que comprometerla ante quienes se oponen diametralmente a ella. Las buenas intenciones no bastan y lo que le ha hecho el populismo a este mundo es hacerlo olvidar que si eres amigo de todo el mundo no eres amigo de nadie.

  A mis amigos Liberales espero que mis palabras sean motivo de las más reñidas discusiones y que les aclare el propósito de sus acciones. No estamos para complacer a todo el mundo, estamos para defender lo que es correcto. Hoy dejo claro lo que será mi papel en todo esto en el futuro. Mi apuesta va a la propuesta de Hayek, y mientras pueda cuenten con mi apoyo. 

  Lo que jamás debemos olvidar es el principio que debe guiar la acción política de todos:

  Tu ne cede malis.

Leandro Bolívar Alfonzo.