domingo, 23 de febrero de 2014

Sobre los Derechos a la Rebelión y la Legítima Defensa

Por Leandro Bolivar Alfonzo

En estos 15 años de opresión socialista sobre Venezuela vemos los resultados del aparato adoctrinador del régimen. Muchos ciudadanos cuestionan derechos fundamentales y todavía insisten en tratar a un Estado Criminal como un mal gobierno democrático. No se termina de asimilar que somos un país ocupado por Cuba, entregado por socialistas bajo la máscara electoral, y que bajo ningún concepto esta tiranía saldrá de manera pacífica. Enumeraré dos de los derechos fundamentales más importantes que todavía se cuestionan algunos:

  1.   El derecho a la rebelión: si un gobierno no es establecido para proteger la vida, libertad y propiedad de los ciudadanos sino para oprimir y esclavizarlos, la única respuesta moral que pueden dar es rebelarse ante este. Este gobierno deja de ser tal para convertirse en un régimen tiránico y como tal, no responderá ante el descontento de la ciudadanía bajo normas objetivas y el respeto a la ley legítima. Responderá bajo las premisas de la violencia porque es a través de ella que garantizará su permanencia en el poder. Negociar con dictaduras no es garantizar la paz, la paz de los tiranos es la sumisión del ciudadano.
  2. El derecho a la legítima defensa: todo régimen tiránico le hará creer al ciudadano libre que cualquier acción que ejerza para defenderse de sus ataques es condenable, fuera de la ley y el verdadero origen de la violencia. La legítima defensa es la única respuesta moral que se puede dar ante aquellos que te quieren destruir, esto sí y sólo sí usted valora su vida. Para ejercer dicho derecho también es necesario desconocer a cualquier ley que imponga su prohibición y penalización, desconocer la legitimidad de cualquier funcionario público que condene o haga llamados para renunciar a ella. La violencia de un Estado Criminal está orientada a que usted renuncie al derecho de vivir, no se detendrá hasta lograrlo. Por lo tanto, creer que se necesita permiso para manifestar este derecho es declararse esclavo.


Muchos creen que la situación en Venezuela ha empeorado por las protestas, como lo veo parece haber mejorado. Estas protestas han logrado demoler los millones de dólares invertidos por el régimen venezolano en propaganda en el mundo, le han quitado la máscara democrática (tantas veces legitimada por los políticos de oposición apaciguadores) y han develado la brutalidad y opresión de un régimen que ha entregado la libertad de toda una nación a la dictadura cubana.

Los venezolanos han respondido al llamado a protestar porque por fin se ha entendido que es la única manera de defenderse ante la aniquilación comunista. Se ha comprendido que la escasez de alimentos, la inseguridad, los recortes de energía, la inflación y la sistemática reducción de libertades económicas tienen como único origen el régimen venezolano, sustentado bajo las tácticas represivas y de dominación importadas desde Cuba (su principal beneficiario de la bonanza petrolera). Identificado el origen del problema, la única solución es removerlo. No se puede seguir ignorando la realidad, cada vez que se ha hecho esta responde con las crudas consecuencias que hoy vivimos.


Todo comienza con una simple sentencia: Nos declaramos ciudadanos libres. Sus consecuencias es rescatar el valor moral de defender los derechos de rebelión a las tiranías y el de la legítima defensa. Dictaduras no salen con votos ni con diálogo. Lo que permanece con violencia sólo puede ser removido por la legítima defensa. Lo que vivimos no es una carrera corta, es un maratón y para ello requiere constancia y determinación para recuperar el principio fundamental que nos garantiza nuestras vidas: La Libertad.

Vida, Libertad y Propiedad.

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